En Cotinga, la biodiversidad y la tecnología nos retan
“¡Menos mal que las vacas no vuelan!” exclamó con sonrisa mi vecino cuando un pájaro dejó caer una sustancia de olor extraño y presencia dudosa sobre mi chaleco. Una amiga dijo que eso auguraba buena suerte, sobre lo cual tuve una impresión contraria porque, ¿qué buena suerte es que eso le suceda a uno cuando […]
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