El laboratorio donde nacen ideas para transformar el planeta

Cada año, entre 19 y 23 millones de toneladas de residuos plásticos terminan en ecosistemas acuáticos como ríos, lagos y mares (PNUMA, 2023). Por otro lado, cerca de 2.100 millones de personas todavía no cuentan con acceso a servicios de agua potable gestionados de forma segura (OMS y UNICEF, 2025). Frente a esta realidad, surge la necesidad de encontrar soluciones que ayuden a enfrentar algunos de los mayores desafíos ambientales de nuestro tiempo.

Innovaciones como un filtro de barro para limpiar agua contaminada y permitir su consumo, o plásticos biodegradables fabricados a partir de residuos de cáscaras de camarón son unas de las soluciones, entre muchas, que nacieron para combatir el problema medioambiental que está azotando al planeta. Esto no lleva a una pregunta clave ¿qué se necesita para salvar el planeta? ¿Hace falta ser un científico reconocido o un genio para lograrlo?

La respuesta es no, a ambas opciones. Todas estas innovaciones comenzaron cuando alguien decidió observar un problema desde una perspectiva diferente. Personas comunes que recurrieron a una habilidad esencial para innovar y que cualquiera puede desarrollar: la creatividad.

Figura 1. Del problema a la solución: cómo la creatividad, la ciencia y la tecnología se combinan para transformar una idea en una solución.

En la ingeniería, ser creativo no implica ser un artista, sino tener la capacidad de encontrar distintas soluciones para un mismo desafío y así obtener mejores resultados. De hecho, investigaciones modernas realizadas por la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC) y el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina sostienen que la ingeniería es esencialmente un proceso de resolución creativa de problemas, donde el ingenio es la herramienta principal para “transformar la realidad”. Gracias a esto, la tecnología puede avanzar y adaptarse a un mundo que nunca deja de cambiar.

¿El problema? Según investigaciones difundidas por la Universidad Autónoma de Yucatán (UADY), la falta de estímulos para desarrollar la creatividad impide que los trabajadores alcancen su máximo potencial. Por otro lado, un estudio realizado en la Universidad Laica Eloy Alfaro de Manabí (ULEAM) de Ecuador reveló que un 42% de los graduados trabajan en áreas ajenas a lo que estudiaron, atribuyendo esto a una falta de ingenio e iniciativa, lo que lleva a las empresas a contratar “talentos innovadores”. Estos resultados resaltan la importancia de formar profesionales más creativos y capaces de innovar, emprender y adaptarse mejor a los retos de la actualidad.

Este problema afecta a quienes sueñan con dedicarse a la ciencia o la ingeniería, ya que si no entrenas tu creatividad corres el riesgo de ser un profesional que se dedica a seguir instrucciones, cuando podrías ser el que las inventa.

La creatividad también se entrena

Si la creatividad está detrás de las soluciones que ayudan a enfrentar los problemas ambientales, surge otra pregunta igual de importante: ¿cómo se desarrolla esa habilidad? ¿Es posible enseñarla o simplemente algunas personas nacen con ella?

Para responder esta pregunta conversamos con Carlos Rueda, un ingeniero mecatrónico egresado de la Universidad de Pamplona y creador de Castorbot, una iniciativa que desde Bucaramanga busca acercar la robótica y la educación STEAM (Science, Technology, Engineering, Art, and Math) a niños y adolescentes. A través de sus talleres, los estudiantes aprenden ciencia, tecnología, ingeniería, arte y matemáticas mientras diseñan y construyen sus propios proyectos. 

Carlos es una persona que pensó, en su momento, que la ingeniería quizá no era para él. Durante sus primeros semestres en la universidad llegó a dudar de sus capacidades debido a la carga teórica; sin embargo, había una razón por la que no estaba dispuesto a rendirse: no eligió estudiar ingeniería porque le gustaran las matemáticas o porque fuera bueno en ellas, sino porque quería darles vida a sus ideas.

Así fue como empezó a construir robots y a ver como todo aquello que antes solo existía en el papel comenzaba a cobrar vida. Esto lo llenó de motivación para seguir adelante con sus estudios. Hoy en día se define como un “ser creativo que disfruta sacando del papel todo lo que está ahí” y fue esto lo que lo convirtió en la persona que es hoy.

Por eso creó Castorbot, una iniciativa en la que busca que niños y adolescentes dejen de ser únicamente consumidores de tecnología para convertirse en sus creadores. A través de la robótica, Carlos busca acercarlos a la ciencia y tecnología mientras desarrolla en ellos la creatividad, la capacidad de resolver problemas y la confianza para convertir sus ideas en algo tangible.

Figura 2. Carlos Rueda en el taller de Castorbot.
Fuente: Castorbot, sitio web oficial (https://castorbot.com )

Fuente: Castorbot, sitio web oficial (https://castorbot.com )

En sus talleres, las mesas se llenan de motores, piezas de madera, acrílico, cables y herramientas. Allí los errores hacen parte del aprendizaje y cada robot comienza como un dibujo hecho por los propios estudiantes.

Para Carlos, el objetivo va más allá de enseñar a construir un robot. Se trata de que los jóvenes descubran que la ciencia y la tecnología pueden ser herramientas para transformar una idea en una solución y enfrentarse a los problemas que encuentran en su entorno. Su trabajo ha llegado incluso a fundaciones que apoyan a niños en condición vulnerable de Bucaramanga y su área metropolitana, una labor que le valió ser postulado como Titán Caracol en la categoría de ciencia, tecnología e innovación.

Figura 3. Niños durante uno de los talleres de Castorbot, donde construyen sus propios proyectos a partir de piezas y materiales sencillos.
Fuente: Castorbot, sitio web oficial (https://castorbot.com )

Hoy busca que otros jóvenes descubran esa misma pasión combinando manualidades y electrónica para convertir un boceto en un robot funcional. Como él mismo explica: 

“la creatividad se desarrolla cuando ellos aprenden a usar la tecnología para darle vida a esos robots que pueden hacer”.

Creer para crear.

Carlos cree que el talento no es el problema. Para él, Colombia está llena de jóvenes capaces de crear tecnología y proponer soluciones para salvar el planeta, pero el verdadero desafío es que muchas veces ni las instituciones educativas, ni las familias, ni las políticas públicas ofrecen los espacios necesarios para desarrollar esa creatividad desde temprana edad. Como él mismo dice:

“Los colombianos somos inteligentes y capaces de desarrollar tecnología”

Este tipo de iniciativas, como la de Castorbot, no solo buscan desarrollar un oficio específico como la robótica o las manualidades, sino formar personas capaces de crear las soluciones que el país necesita para resolver las problemáticas en distintas áreas. Por esto considera que los formadores tienen una responsabilidad: orientar a las nuevas generaciones para que sueñen con crear tecnología y usarla para resolver las situaciones de su entorno. Como dice nuestro invitado, todos tenemos “las manos, la mente y la creatividad”, que son herramientas para cambiar la realidad y poder ayudar a este planeta y quienes lo habitan.

Las soluciones medioambientales pueden surgir desde cualquier campo de la ingeniería. Ya hemos visto en ALUNA la producción de combustible a partir de plástico residual o innovaciones que permiten que el concreto se regenere. En verdad son soluciones maravillosas. Pero existen ideas todavía más inesperadas. ¿Qué pasaría si las algas pudieran convertirse en una alternativa que reemplace al plástico? ¿O si un dispositivo parecido a una escoba pudiera recorrer la superficie del agua recogiendo los residuos que contaminan nuestros océanos? Estas son algunas de las formas en que la creatividad y la ingeniería están encontrando nuevas maneras de enfrentar los problemas ambientales.

Las soluciones que el planeta necesitará dentro de veinte años dependerán de los jóvenes que hoy aprendan a creer en sus ideas. Tal vez no haga falta esperar una idea brillante, sino tener el valor para creer en alguna idea y para trabajarla. Quién sabe si la próxima podría ser tuya


Autor: Juan Esteban Arenas

Carlos Rueda

Profesión: Educación

Correo electrónico: castorboteducativo@gmail.com

Teléfono: 3507982145

Página web: https://castorbot.com/

Ciudad/municipio: Bucaramanga

Departamento: Santander

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