Hábitat Compostaje: Tecnología para compostar fácilmente en nuestras casas

¡Bienvenidos, nuevamente, alunáticos! Es increíble cómo pasa el tiempo, ¿cierto? ¡Este 2023 va volando! Todavía recuerdo el 24 y el 31 de diciembre como si hubiese sido ayer. Confirmo, se siente la nostalgia de estas fechas al iniciar un nuevo año: analizar el punto en el que estamos, nuestros errores y aciertos, nuestros momentos de tristeza y de alegría, los retos que queremos afrontar y las nuevas personas en las que deseamos convertirnos. Mejor dicho, ¡qué tusa!

Y hablando de “tusas”, hay una en especial que me tiene mal: la comida. ¡Sí! Los buñuelos, los tamales, el masato, las ensaladas, el pollo… Ummmm, presiento que me subí unos “kilitos” durante las fiestas decembrina. Oigan, y aquí como cosa mía, ¿a ustedes no les ha pasado que están devorando una mandarina y de la nada se preguntan cómo esas cascaritas pueden ayudar a la Tierra? ¿No? Ja, ja, ja, no sé, es que a veces me quedo mirando a la nada, pensando en todo. El caso es que de dicho tema escribiré hoy. 

Volviendo a diciembre, mi familia estuvo reunida en la nueva casa de mis abuelos —que en realidad es como una finquita— ubicada en Acapulco, Girón (Santander). Allí, la comida  sobró, pero la manera en que salían y salían residuos era impresionante. Recuerdo, a mi tía Sandra (madre de mis primitos Santi y Mariana) decirles: 

—¡Santiago! Recoja toda “la basura”, échela en una bolsa grande y póngala allá —señalaba una esquina— debajo del árbol que mañana pasa el aseo. 

—Ma, ¿todo? ¿Echo todo lo que quedó? —se cuestionaba siempre, mientras observaba con impresión la inmensa pila de residuos que lo esperaba.

—¡Claro! ¿Dónde está Mariana? Vaya ‘mija’ y colabórele a su hermano. 

—Ya voy mamá, ya voy —respondía ella con un evidente aburrimiento. 

Así, todos los residuos orgánicos (desechos que pueden desintegrarse con facilidad) paraban en una gigante bolsa (a propósito, fatal para el medio ambiente) ¡una plástica! Yo, sentada en una pequeña mecedora que queda al otro lado de la cocina, veía los montones de residuos que se podrían utilizar en pro del medio ambiente. Fue ahí cuando exclamé:

 —Tía, ¿y si compostamos?

—¿Compostar? —refutó con una mueca en su rostro. 

—Pues sí; ja, ja, ja; ¿no lo hacían tú y mis otras tías cuando eran más jóvenes y vivían en Simacota?

—Ummmm, eso es mucho trabajo, Camila —aseguró a la par que pasaba saliva— Por ejemplo, toca elaborar la mezcla con varias capas de los residuos (la de más abajo con materiales gruesos y ricos en celulosa como cortezas o ramas; la siguiente, alimentos verdes y; por último, lo mejor es agregar elementos ricos en nitrógeno como el estiércol de vaca o de oveja). Y eso sin hablar de las temperaturas que se necesitan para que los microorganismos se desarrollen y que no haya contaminantes biológicos.

Todo lo que decía lo expresaba con tanta seguridad que por poco me convence de no continuar con mi propuesta. 

—Tía, ¿y si yo te contara que en Colombia existe un emprendimiento dedicado a la comercialización de máquinas de compostaje que se encargan de realizar esa extenuante labor?

—De ser verdad, compraría una. ¿Cómo es que se llama la tal empresa? —exclamó con escepticismo. 

—Hábitat Compostaje, tía. Recuérdalo… O, mejor dicho, ya mismo te cuento más detalles.

Compostaje desde el hogar

Hábitat Compostaje nace en plena pandemia con la necesidad de darle un uso amigable (con el medio ambiente) a aquellos residuos sólidos orgánicos que se forman día a día. Así, tras analizar los comportamientos de su familia, Carolina Rivera  supo que no estaban aprovechando lo que les sobraba después del desayuno, el almuerzo e, incluso, la cena.

“El compostaje nos permite tomar conciencia de ese ciclo de la economía circular tan importante donde nosotros generamos el residuo. Digamos que entonces de lo que compostamos se genera el abono y este nos da incluso un alimento. Entonces, creo que dicho proceso nos transforma como personas en cuanto a la relación que tenemos con la naturaleza (…); las personas finalmente tenemos la oportunidad de vivir cuando compostamos”, afirmó Carolina, nuestra superheroína de hoy.

Ahora bien, tras identificar la cantidad de residuos que “salían” en su casa, pensó en cómo el acto de compostar podría ser parte del diario vivir de las distintas comunidades: desde el hogar, el trabajo, colegio o universidad. De tal manera, buscaba cambiar hábitos, para que las personas entendieran el impacto de crear compostaje (dejando los mitos a un lado y contando sus experiencias) y los beneficios al planeta.

Con lo anterior, Caro, junto a su amiga de infancia, Vanessa Roldán, iniciaron este proyecto de vida: un método de compostaje fácil, práctico y cómodo de compostar desde cualquier lugar, así que empezaron a vender composteras.  Es importante mencionar que Hábitat Compostaje se encarga de comercializar composteras realizadas por la empresa 360 Soluciones Verdes de Costa Rica.

Asimismo, querido lector, si usted tiene el anhelo de utilizar adecuadamente sus residuos sólidos, pero no sabe por dónde empezar ni tiene el tiempo suficiente, el equipo de Carolina lo guía en el manejo de estos para que genere su propio abono orgánico de alta calidad. También, realizan campañas de compostaje en alianza con municipios y, además, asesoran, instalan y hacen seguimiento en las organizaciones que aspiran a la implementación de prácticas sustentables (en el marco de la responsabilidad social y ambiental). 

“Es un proyecto súper chévere porque yo a veces ni siquiera cuento que esta es una iniciativa mía, sino que le digo a la gente: ‘Mira, yo estoy compostando’; entonces, les da curiosidad y me piden que les cuente cómo es y terminan diciendo: ‘Yo quiero compostar’” afirmó Caro , llena de convencimiento, y agregó: “Yo creo que todos en algún momento hemos pensado qué hacer con tantos residuos; ya nos cuesta sacar la basura en ciertas ciudades, nadie quiere tener la basura al lado, pero nadie dice: ‘Bueno, ¿cómo disminuyo y reciclo?’” cuestionó nuestra protagonista. 

El planeta grita: ¡¡¡Ayuda!!!

¿Por qué? Porque, como confirmó la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) en el 2015: “Cada año un tercio de los alimentos producidos se desperdicia. Esto no solo conduce a importantes pérdidas económicas, sino que los recursos naturales utilizados para cultivar, procesar, embalar, comercializar y transportar nuestros alimentos también se desperdician, con el consiguiente aumento en vano de emisiones de gases de efecto invernadero”. 

Esto último desencadena más problemáticas, puesto que dichos gases se acumulan en la atmósfera de la Tierra y absorben la energía infrarroja del Sol, reteniendo más calor e incrementando la temperatura (calentamiento global); mientras causan también el deshielo de glaciares, inundaciones de islas y ciudades costeras. De acuerdo con el informe titulado “Escenarios del aumento mundial y regional del nivel del mar para Estados Unidos” (publicado en 2022), para el año 2050 el nivel del mar, a lo largo de las costas de Estados Unidos, aumentará entre 25 y 30 centímetros.

Igualmente, el calentamiento global puede generar huracanes, migraciones de especies (según el Banco Mundial, en 2050 el número de personas obligadas a huir de sus tierras podría llegar a los 140 millones), desertificación de zonas fértiles (degradación del suelo), proliferación de insectos, hierbas invasoras y enfermedades que podrían afectar a las cosechas, afectación a la reproducción, metabolismo y sanidad del ganado.  

Volviendo a la FAO, esta afirma que: “El aumento de la producción alimentaria, la competencia por los recursos de tierra y agua y el impacto del cambio climático, nuestros suelos están sometidos a mucha presión. No utilizar cerca de un tercio de los alimentos producidos en el mundo significa que nuestros recursos naturales −incluidos los suelos− se usan innecesariamente de forma indebida. La disminución de la salud del suelo conduce a un mayor uso de insumos sintéticos que, en exceso, pueden causar contaminación y en última instancia, pérdida de la biodiversidad y de la tierra cultivable”. De igual forma, estima que el 28 % de las tierras agrícolas globales producen cultivos que no se aprovechan y, por consiguiente, se desperdician 250 km³ de agua, mientras que “la huella de carbono de los alimentos producidos y no consumidos se estima en 3,3 gigatoneladas de CO₂”.

¿Y en Colombia? El 20 de abril del 2017; el Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (IDEAM) con el apoyo técnico de la Universidad de Ciencias Aplicadas y Ambientales (U.D.C.A), y de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), en liderazgo del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible, realizaron un estudio sobre los suelos en el país. A continuación, mencionaré algunos de los resultados: 

Por un lado, el 40% de los suelos del área continental e insular de la nación (que corresponden a 45.379.057 hectáreas) están afectados por algún grado de erosión. El 2.9% presenta erosión severa y muy severa en 3.334.594 de hectáreas, es decir que la fertilidad, la biodiversidad, la regulación y almacenamiento de agua están completamente destruidos, ya que la restauración es muy compleja, costosa y larga. Por otro lado, el 16.8% muestra erosión moderada en 19.222.575 de hectáreas y el 20% una erosión ligera en 22.821.889 hectáreas. 

Y, por otro lado, absolutamente todos los suelos del territorio descubren algún grado de degradación, debido a la erosión. Los que presentan más del 70 % de su área dañada son: Cesar y Caldas (81,9 %); Cundinamarca (80,3 %); Santander (79,4 %); La Guajira (79,3 %), entre otros.

El compostaje: Un salvavidas de la Tierra

Alunático, ya que el concepto de compostaje está claro, proseguiré a exponer sus principales aportes ambientales: de acuerdo con la FAO, el abono es fundamental para “aliviar” el suelo, ya que aumenta la capacidad de retención de humedad, favorece la germinación y el crecimiento de las raíces, reduce el riesgo de erosión, regula la humedad, aporta organismos (como bacterias y hongos) y añade carbono para mantener la biodiversidad, la micro y la macrofauna (lombrices). 

“El compost es importante porque mejora la salud del suelo en general y su resiliencia ante las crisis, como la sequía, incluyendo la adaptación al cambio climático. La materia orgánica del suelo juega un papel importante en el mantenimiento de la fertilidad del suelo y, por tanto, en la producción agrícola sostenible. Además de ser una fuente de nutrientes para las plantas como nitrógeno (N), fósforo (P) y potasio (K), mejora las propiedades físico-químicas y biológicas del suelo”, sostiene dicha institución. 

Al mismo tiempo, el compostaje también tiene beneficios para el hogar; por ejemplo, reduce la cantidad de residuos que se generan en las vivienda urbanas, disminuyendo la cantidad de “basura” que llega a los vertederos (en donde la materia orgánica se cumula generando gases de efecto invernadero y lixiviados) por lo que también es posible disminuir la energía que se gasta a la hora de recoger estos residuos. Igualmente, gracias al compostaje podemos obtener abono gratis para las zonas verdes de nuestras ciudades.

Hábitat Compostaje: Una alternativa con conciencia 

Apreciado lector, ahora escribiré un poco sobre esas “alternativas” que la empresa en cuestión ofrece a la sociedad con el fin de preservar nuestro entorno. Empezaré destacando que Hábitat Compostaje ha creado un kit compostero que contiene los elementos necesarios para la transformación de los residuos en abono (escurridor, tijeras y palita); asimismo, proporciona aserrín de madera virgen y abono orgánico que se genera con residuos orgánicos de origen vegetal. Así, las siguientes son algunas de las composteras que comercializan (educando a quien las adquiere acerca de su uso e impacto ambiental):

  • Compostera giratoria de plástico reciclado DC-80: De acuerdo con la página web de Hábitat Compostaje, esta compostera giratoria es para apartamentos o casas, pues tiene un diseño compacto de doble cámara que permite un proceso de compostaje continuo y libre de malos olores en un espacio reducido (ayuda a cosechar abono de alta calidad cada 20 días en espacios verdad y procesa de 8 a 9 kg o 140 litros por semana.). Además, elimina aproximadamente el 58% de los residuos que se lleva el camión recolector de basuras y la generación de lixiviados que contaminan el suelo y, a su vez, disminuye las emisiones de gases de efecto invernadero en los rellenos y vertederos.
  • Compostera industrial giratoria metálica JK-400: La página web de la empresa afirma que esta compostera está hecha para instituciones educativas, hoteles, restaurantes y empresas que desean gestionar responsablemente sus residuos sólidos orgánicos (procesa de 80 a 85 kg por semana, lo equivalente a los residuos generados por 60 personas en 3 tiempos de comida). Su estructura de hierro galvanizado asegura robustez y durabilidad, mientras que el sistema de dos cámaras recubiertas con aislantes térmicos, posibilita un proceso de compostaje rápido y eficiente. Asimismo, cosecha abono cada 15 días gracias al método de compostaje giratorio y de doble compartimiento.
  • Compostera automatizada TC-250: Hábitat Compostaje afirma que esta compostera automatizada, es una solución a la gestión integral de residuos orgánicos para restaurantes, hoteles, empresas e instituciones, ya que cuenta con capacidad para procesar 250 kilos de residuos orgánicos en 24 horas, (también hay composteras automatizadas con capacidad de 30, 50, 100, 150, 200 y 500 kilogramos por día).

Si quieres saber cómo funcionan estas composteras, te invitamos a darle un vistazo a los manuales en el este link.

Los frutos de un trabajo hecho con amor

Al descubrir su vocación, esta ‘supermujer’ se ha dedicado a trabajar por el planeta y a formar a comunidades enteras respecto al tema. ¡Ya son 200 composteros en toda Colombia! Su presencia va desde Cali, Cundinamarca y Santander, hasta islas como San Andrés; ¡magnífico! “Nuestros clientes son personas que tienen una preocupación sentida por el medio ambiente (…). Nos hacen un montón de comentarios positivos y de experiencias donde nos dicen: ‘Oh, que rico que estén haciendo esto por el mundo y por Colombia’” nos confesó Carolina, bastante emocionada. Igualmente, una de las acciones fundamentales de Hábitat Compostaje es que realizan un constante acompañamiento a sus clientes, en donde el equipo se encarga de asesorarlos en todo el proceso del compostaje; por lo tanto, hay una retroalimentación sólida entre empresa y consumidores.

Lo anterior, les ha permitido generar lazos y confianza con todas las familias y, en general, los clientes, pues en Hábitat Compostaje no “los sueltan” hasta que no estén completamente seguros del manejo de las máquinas y sus beneficios. “Hay clientes que tienen uno que otro factor que alteran las situaciones y entonces ahí estamos nosotros para responderles, darles tranquilidad y decirles: Mira, esto se soluciona de esta forma, esto hace esto con esto otro y, al final, aprenden”, agregó. 

Una cosecha difícil, pero no imposible 

La mayoría de nuestros protagonistas coinciden con este dicho: “No todo ha sido color de rosas”; y es que Hábitat Compostaje también ha enfrentado momentos de angustia y desesperanza como “las barreras del Estado” que básicamente retrasan un poco los “asuntos legales” (todo por el bienestar del pueblo colombiano, cabe destacar) y debemos contar en esta situación los momentos de caos, terror y, por ende, crisis que vivió el mundo con la pandemia. 

“Digamos que fue un proceso como de paciencia, especialmente porque no eran tiempos tan fáciles a nivel social. Finalmente, siento que a partir de allí muchos empezamos a ser conscientes de una cantidad de cosas”, analizó la emprendedora. 

Unos ‘consejillos’ para las jóvenes mentes de Colombia 

Si sientes que emprender en pro del medio ambiente y un futuro mejor para las futuras generaciones está fuera de tu alcance, Caro te envía este conciso mensaje: “Quiero invitar a todas las personas a no apagar sus sueños, a perseverar y dar los mejor día a día (desde el corazón) en proyectos que ayuden a los demás”. De la misma manera, Carolina y yo los invitamos a compostar, puesto que con este proceso tomarás consciencia sobre el ciclo de vida de los residuos.

No pueden perderse la experiencia de vivir ese cambio en sus familias y en sus entornos, ya que el simple hecho de compostar contribuye a la disminución de residuos, frenar al cambio climático y a temas de cuidado del medio ambiente en suelo, tierra y agua. ¡Juntos lo podemos hacer!

Respetado lector, ¡lo felicito! Ha llegado nuevamente al final de otro artículo en ALUNA: Ciencia y Tecnología para el Planeta. Como siempre, sé que Hábitat Compostaje nos traerá miles de sorpresas. 


Entrevistada: Carolina Rivera
Cofundadora de Hábitat Compostaje
Escrito por: Camila Andrea Álvarez Argüello (Semillero ALUNA)

Anuncio
Top
Ir al contenido