Contar historias para un mejor planeta: Crónicas de Magos de la Ciencia

¿Creer o no creer en los magos? Esa es la cuestión. Me consta que en la vida real sí existen, pero no usan gorros, ni tienen barba y tampoco se parecen al icónico Dumbleadore. Sin embargo, aunque no sean viejitos de ojos sabios, son capaces de crear magia a través de sus increíbles talentos.

Así que hoy les quiero traer a una maga, y no es Hermione Granger; se trata de Liliana Becerra, una hechicera que encanta a todos narrando historias de ciencia. Con este relato nos deleitamos al encontrar que no solo la ingeniería de materiales, los grandes diseñadores u otros saberes de ese tipo nos permiten un mejor planeta. 

Así que, alunáticos y alunáticas, los invito a que aprecien la forma en la cual la comunicación también puede estar al servicio de la construcción de sueños.

Liliana y la misión de volverse una maga de la escritura

Una pequeña niña, llamada Liliana, caminaba hacia su colegio, dando saltitos de felicidad porque iba a aprender cosas nuevas; y no solo eso, también compartiría jornada y travesuras con sus compañeros de juego. Cuando llegó al salón, se sentó en su puesto y preparó su cuaderno para escribir las increíbles cosas que le iban a enseñar.

Pero algo pasó; el desánimo de nuestra alegre estudiante brotó de inmediato. Liliana no podía ver lo que la profesora de lentes grandes escribía en el tablero. Todas las letras y números parecían manchas borrosas sin forma que bailaban entre ellas. Ese día Liliana no pudo aprender nada, y en los otros tampoco. Así, ese problema en su visión afectó de sobremanera su proceso de aprendizaje.

“Tenía un problema en los ojitos que no me habían diagnosticado, entonces no podía ver las letras en el tablero (…) eso era una limitación para mí” nos confesó nuestra querida maga.

Aunque Liliana se encontrara en desventaja por su condición visual, ella estaba dispuesta a aprender todo lo que pudiera, así que trataba de comprender las clases usando solo su oído, algo muy complejo y que requería de muchísimo esfuerzo. Con el paso de los años, Liliana se acostumbró a este método de aprendizaje, al tiempo que fue descubriendo cuál era su poder mágico: escribir.

Este encuentro entre una niña y el arte de las letras sucedió durante las vacaciones, en donde Liliana dejaba correr el impetuoso reloj, sin mucho qué hacer, más que mirar por horas el techo de su cuarto. ¡Qué aburrimiento! No quería quedarse sin hacer nada, así que tomó un lápiz y un cuaderno, dejando que su imaginación la llevara a una aventura impresionante. 

En ese momento en el que el lápiz no dejaba de escribir en la hoja, se dio cuenta que escribir era su superpoder.

Liliana llegó al grado once, en donde todos los jóvenes tienen que tomar una decisión que les dará el rumbo a su vida: su carrera universitaria. Para nuestra maga no fue muy difícil saber qué iba a estudiar. Teniendo en cuenta que amaba escribir historias, Liliana se encaminó al trayecto de los comunicadores sociales y periodistas.

“Tuve que convertir mi mayor dificultad en una oportunidad para poder desempeñarme en un trabajo que se trata de leer y escribir” dijo Liliana con el recuerdo del pasado asomándose en sus ojos.

Entonces Liliana se mudó desde Manizales hacia la capital colombiana de la salsa, para estudiar en la Universidad Autónoma de Occidente en Cali. A pesar de que ella explotaba todo su potencial, la capital vallecaucana estaba sufriendo una de sus épocas más oscuras, así que la violencia estaba a la orden día. Las bombas estallaban en cada esquina, por lo que toda la ciudad estaba en modo de alerta, pendientes a cualquier detonación.

Varias de las compañeras de Liliana fueron víctimas de esta guerra. Un día todas podían estar riendo y hablando en el salón de clases, pero al siguiente siempre quedaría algún asiento vacío, en el que nadie se sentaría durante toda la carrera.

A pesar de estas adversas condiciones, Liliana logró graduarse como comunicadora social y periodista, gracias a lo cual empezó a trabajar en el programa de radio La Pareja del Amor, de Tropicana Estéreo. Durante un tiempo, con la misma intensidad con la que suele vivir hoy día, Liliana se encargaba de recibir mensajes de amor de los oyentes, les agregaba algo de magia para que fuesen más bellos y los compartía con todo el público de La Pareja del Amor.

Era un trabajo que Liliana disfrutaba casi a plenitud, puesto que tuvo mucha acogida entre los radioescuchas, hasta podría decirse que se convirtió en lo equivalente a lo que es un influencer en la actualidad. “Llegamos a tener mucho poder, decíamos ‘todos de camiseta amarilla en el parque tal’ y todos iban de camiseta amarilla a ese parque” confesó Liliana con la euforia en su voz.

Por lo tanto, nuestra maga vio este panorama y fue consciente de la influencia que tenía sobre las personas. “¿Qué puedo hacer con este poder?” se preguntaba todos los días mientras estaba en la cabina del programa y su corazón deseaba realidades diferentes.

Liliana encontraría las respuestas a esta insistente incógnita mientras realizaba una de las misiones más agotadoras que había hecho en su vida.

Liliana y el hechizo de la divulgación científica

Sin esperarlo, Liliana tuvo que adentrarse a una odisea: editar un documental para la Unión Europea, sin tener ninguna técnica en edición de video. 

De esta forma, nuestra maga estuvo encerrada en un sótano durante seis días y seis noches, en los cuales no pudo salir ni siquiera para comer, ya que su jefe le llevaba la comida hasta aquel pequeño cuarto en el que se encontraba enclaustrada. Fue un trabajo bastante duro, puesto que Liliana no sabía manejar el switcher de vídeo y se le dificultaba escoger los planos.

Durante esos días, a pesar de su voluntad, nuestra protagonista estuvo a punto de abandonar aquella esclavizante tarea, pero el prestigio de varios investigadores y de prestigiosas universidades (Universidad de Caldas y Universidad de Antioquia) recaía sobre el resultado final de aquel documental. Bajo este escenario, salirse del juego resultaría demasiado costoso, no solo económicamente, sino también profesional y académicamente. Después de llorar con desesperación, Liliana logró crear el dichoso documental: “El hogar de los sueños, sobre bases biológicas para La Dorada y el Bocachico, en el Rio Magdalena, Colombia”.

Inmediatamente después de salir de ese cuarto, Liliana estalló en lágrimas dentro del baño, debido a la presión acumulada de todos esos días. “Este trabajo no puede ser así, si no no habría documentalistas en el mundo’” se decía Liliana entre sollozos. 

Pero aquel sentimiento de zozobra no duraría mucho. Ese mismo día, Liliana tuvo una reunión en la rectoría de la Universidad de Caldas, y allí conoció a quien sería su maestro en el arte de edición de vídeo: Karim Nader, un documentalista que estuvo trabajando para Discovery Channel. Liliana le contó su odisea en la edición del documental con tintes de realismo mágico. Sin dudarlo, él pidió que se le mostrara y fueron al estudio para proyectarlo.

La valoración fue contundente, pero inspiradora. “Te falta técnica, pero la tienes en el alma. Te enseñaré todo lo que sé” le dijo su maestro. Durante dos años, Liliana aprendió todo lo que sabía Karim, hasta convertirse en una experta en edición de documentales. 

De esta forma, Liliana encontró la razón de todo ese poder que tenía, y era la divulgación de historias sobre ciencia.

Liliana y el génesis de Magos de la Ciencia

“Necesitamos un mago para hacer esto” exclamaban muy desesperados los científicos, puesto que no tenían idea de cómo difundir el resultados de sus investigaciones. Liliana escuchaba los lamentos de estos eruditos atentamente, y sintió la urgencia de ayudarlos de alguna forma. De esta manera, reunió a magos expertos en diferentes áreas: sonido, audiovisual, escritura, fotografía, entre muchos otros.

Teniendo a este super equipo de magos creativos, Liliana empezó con una nueva e inquietante misión: realizar campamentos creativos entre los magos de su equipo y los investigadores/científicos. Eran grupos muy diferentes, pero eso no representó un impedimento para que pudieran trabajar juntos, creando ideas maravillosas. 

De esta forma, en las pijamadas creativas, los investigadores presentaban sus proyectos y el equipo creativo les daban consejos para que estos fuesen más mágicos; es decir, para que las personas del común (o público específico) lograran entenderlos. “En esos talleres de cocreación hicimos unos 300 productos de apropiación social del conocimiento. Hicimos unos 14 talleres y empezamos a trabajar con otras personas, a integrar gente” nos confesó con mucha felicidad la maga de esta historia.

La gente amaba los talleres de cocreación. “Me invitas cuando hagas uno de nuevo” le decían sus amigos, porque querían más de esas vivencias. Así, entre experiencias llenas de descubrimiento y recuerdos maravillosos, Liliana decidió constituir Magos de la Ciencia: la unión de diferentes amigos que quieren compartir la magia de la ciencia.

Con todo este entusiasmo y conocimiento, en el año 2021 Magos de la Ciencia toma la forma de empresa, a partir de un trabajo complejo teniendo en cuenta el papeleo y la documentación que son necesarios para esto. Hasta la fecha, llevan un año siendo una organización comercial a los ojos de las autoridades, sin embargo, tienen cosas por mejorar.

“No tengo formación empresarial, entonces como no tengo una formación empresarial, es muy difícil hacer una minuta para presentarse a la Cámara de Comercio, hacer el papeleo, crear todos los documentos que hay que crear… si no tienes quien sepa hacerlo, es muy difícil” confesó Liliana frente a su experiencia de construir la empresa.

El increíble Método Mágico

La magia necesita de una estrategia para funcionar, por eso, Liliana y su equipo creativo crearon el Método Mágico, basándose en las enseñas de un divulgador de renombre: Carl Sagan. Así que, querido lector y lectora, le invito a ver la siguiente gráfica para conocer este increíble método mágico.

/ ALUNA

En este sentido, algunas de las formas mágicas en las que pueden contar las historias de ciencia van desde un comunicado de prensa hasta un evento. De esta manera es que llegan los públicos objetivos que pueden estar interesados en esta investigación.

Querido lector y lectora, es importante comprender que la comunicación es además de un arte, una profesión que tiene conceptos y herramientas específicas, por lo que requiere de investigación y de técnicas innovadoras. 

Magos de la Ciencia y el futuro no escrito

Magos de la Ciencia tiene un largo camino por recorrer, los retos que se presentan son difíciles de pasar, pero no imposibles. Uno de los principales obstáculos es la poca inversión que se hace en la comunicación de la ciencia: “Los presupuestos son muy escasos, en ocasiones, para cumplir propósitos muy grandes y el trabajo de comunicación requiere inversión” asegura Adriana con mucha seguridad.

A pesar de las circunstancias, producciones especiales son guardadas en su corazón, tal es el caso de “Haciendo Suelo, sobre alternativas ante la Crisis Cafetera”, “Pes Sobre la tierra, movimiento de las rocas en la falla de Romeral” y “Cuenca Viva, cuenca hidrográfica del Rio Chinchiná”, las cuales tienen un enfoque ambiental y ayudan a inspirar a las personas para que se conecten con nuestra Aldea Común.

En medio del trabajo también se encuentran desafíos, a veces los investigadores no están de acuerdo con el producto final, o en otras ocasiones, el equipo creativo y los científicos tienen problemas para comunicarse y comprenderse. Pero Liliana y su equipo están preparados para cualquier inconveniente, porque saben que el sueño de Magos de la Ciencia no se va a derrumbar.

El futuro no está en ningún pergamino ni en ninguna leyenda, por eso Liliana está dispuesta a escribirlo con esfuerzo, dedicación y magia. Mientras lo afirma, siento en su tono de voz que pregunta por mi futuro y por el de cada uno de los lectores de esta historia: ¿Estamos dispuestos a construir nuestros futuros y el del planeta?


Entrevistada: Liliana Becerra
Creadora de Magos de la Ciencia S.A.S.
Escrito por: María Lucía Sarmiento Rojas

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