¿Se puede salvar el planeta con herramientas digitales? El equipo santandereano que descarboniza industrias a punta de código.
Imagina un horno industrial gigante, una bestia de acero que ruge quemando combustible a más de mil grados centígrados. Ahora, imagina que puedes meter ese mismo monstruo con todo y su fuego dentro de la pantalla de un computador, controlar cada chispa con el teclado y predecir su futuro. En el mundo de la tecnología avanzada, esto no es un superpoder de ciencia ficción; es el día a día en Santander de AC Ingeniería Virtual, una empresa de base tecnológica que decidió cambiar el rumbo tradicional de la industria para dedicarse a descarbonizar el planeta a punta de código de computador. Esta es la historia de Helver Álvarez y su equipo, un grupo de visionarios que entendieron que el software y la innovación son las armas más poderosas para frenar el cambio climático.
De la vena comercial al laboratorio
Nacido de la combinación perfecta entre la vena comercial de sus padres boyacenses —quienes tenían un almacén en el pueblo— y una mente brillante para la ciencia, Helver se graduó como ingeniero químico en la Universidad Industrial de Santander (UIS). A los 22 años, con el diploma en la mano, el destino obvio en la región era sumergirse de cabeza en el mundo del petróleo. Sin embargo, sentía que su cerebro pedía más combustible.
¡Plop! Las maletas se empacaron gracias a una beca de maestría y doctorado en la Universidad Estatal de Campinas, en Brasil. Allí, en un campus gigante lleno de extranjeros, su orientador de proyecto —un científico con un chip natural para los negocios— le sembró la chispa: la investigación científica no era para guardarse en estantes polvorientos; se podía vender para solucionar problemas reales del mundo.
Con esa idea rondándole la cabeza, en 2012 aprovechó una convocatoria de Colciencias para financiar empresas de base tecnológica. Helver levantó la mano, postuló su proyecto y ganó. Pero ojo, el camino del emprendimiento no tiene alfombra roja. “Muchos piensan que se necesita plata, pero no. El principal factor es la perseverancia; es una lucha con uno mismo”, reflexiona Helver.
Pasaron dos años enteros de vacas flacas, tocando puertas de corporaciones gigantes sin vender un solo proyecto. ¡Toc, toc! Nadie abría. Lejos de rendirse, Helver asistió a cuanta rueda de negocios existía, repitiendo su discurso sin cansarse, hasta que un día el Instituto Colombiano del Petróleo (ICP) de Ecopetrol escuchó su propuesta: “Oiga, yo a usted lo escuché alguna vez, me interesa lo que hace”. Desde ese clic, la empresa no ha parado de despegar, acumulando incluso premios nacionales de innovación.

El salto a la Ingeniería 5.0: Tecnología con corazón
Para entender la magia que hace AC Ingeniería Virtual, Helver propone un viaje en el tiempo al estilo de los videojuegos, por niveles:
Nivel 1 (Industria 3.0 – Años 70): Llegó la automatización básica. ¡Bip! Las máquinas pasaron de operarse de forma totalmente manual y artesanal a encenderse con un botón y registrar datos sencillos de temperatura o presión con sensores.
Nivel 2 (Industria 4.0 – Año 2018): ¡El boom tecnológico! Entran a la cancha la inteligencia artificial, la robótica, la impresión 3D y volúmenes gigantescos de datos (Big Data) que procesan algoritmos porque la mente humana, por cansancio o desgaste, ya no es capaz de abarcar. ¡Procesando, procesando…!
Nivel 3 (Ingeniería 5.0 – El presente): Aquí es donde juega el equipo de Helver. ¿Qué significa? “Poner todo lo que se instaló en la 4.0 a favor del medio ambiente y del ser humano”, explica. Ya no se trata solo de producir más rápido para taparse en plata, sino de lograr que las inteligencias artificiales salven ríos, limpien el aire y mejoren la calidad de vida de las personas.

Modo Sandbox: Probar en el PC para no embarrarla en la Tierra
El superpoder de esta empresa santandereana radica en una técnica llamada Dinámica de Fluidos Computacional (CFD). Para explicarlo fácil, es como el “Modo Creador” o “Sandbox” de un videojuego de simulación.
Imagínate que una empresa quiere dejar de quemar gas natural (combustible fósil) en su horno e inyectar hidrógeno verde para no contaminar. Si lo hacen a “la loca” en la vida real, ¡PUM!, pueden derretir una pared o dañar un equipo de miles de millones de pesos.
¿Qué hace AC Ingeniería Virtual? Toman el diseño en 3D del horno (exportado desde cualquier software de diseño) y lo meten al computador. Al aplicar la física y la química digital, crean un gemelo digital (digital twin). El simulador calcula punto por punto cómo se mueven las presiones y los gases en vivo y en directo.
“La simulación permite ahorrar antes de ir a ensayar en el campo y de pronto embarrarla”, asegura Helver. Al optimizar los hornos desde la pantalla, las industrias consumen menos energía. Y en este planeta la ecuación es matemática pura: menos consumo de energía equivale a menos carbono directo a la atmósfera. De hecho, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), la eficiencia y la optimización en los procesos industriales no son un detalle menor: tienen el poder de aportar más del 40% de la reducción de emisiones de gases de efecto invernadero necesarias para cumplir las metas climáticas globales. Descarbonización pura a punta de código.
El dilema energético de la Inteligencia Artificial (¿Héroe o villano?)
Como apasionado de la ciencia, Helver no huye de los debates candentes. Hoy en día se habla mucho en redes de que los servidores de inteligencia artificial se calientan tanto que consumen hectolitros de agua y energía solo para enfriarse. ¿Acaso la tecnología borra con el codo lo que escribe con la mano en sostenibilidad?
Para Helver, la respuesta está en la ingeniería química, específicamente en una técnica denominada el Análisis de Ciclo de Vida. El problema real no es la herramienta, sino la “pendejada” en la que se gasta, dice nuestro innovador.
Piénsalo así: gastar millones de datos en servidores procesando algoritmos las 24 horas solo para predecir si un influencer va a ganar un partido de fútbol, o para ponerle filtros de orejas de gato a una foto, genera un desgaste energético absurdo que sí desangra al planeta. En cambio, cuando usas la IA para la ciencia y la descarbonización, lo que gastas en el servidor se compensa con creces por lo que le ahorras al medio ambiente.
Un ejemplo real y santandereano de esto ocurrió en 2018, en un reto con Ecopetrol. AC Ingeniería Virtual desarrolló un sistema de visión artificial para analizar las rocas que salen mezcladas con el lodo cuando una broca taladra la tierra buscando petróleo.
Normalmente, los geólogos tenían que recoger la muestra de piedra, meterla en una bolsa y mandarla a un laboratorio. ¡Tic, tac, tic, tac! Quince días después llegaba la respuesta con los datos de la roca para saber si debían cambiar la broca o ajustar la velocidad. Con la IA del equipo de Helver, las rocas salen de la tierra, una cámara las lavaba, las escaneaba en vivo y, ¡bip-bip!, en menos de dos minutos el operador ya sabía exactamente qué tipo de piedra estaba pisando abajo. Optimización de tiempo, menos desgaste de máquinas y reducción drástica de la huella energética
Romper el mito del “llanero solitario”
Más allá de las ecuaciones de fluidos y los códigos de programación, el mayor aprendizaje de Helver en todo este “camello empresarial” ha sido netamente humano. Al ser también docente universitario, ve de cerca el potencial de las nuevas generaciones, pero identifica un freno de mano cultural muy arraigado en nuestro país.
“A nosotros como colombianos nos caracteriza mucho ese empuje, la berraquera, las ganas. Pero nos falta la perseverancia asociada a la disciplina y al trabajo en equipo”, reflexiona con sinceridad. Helver rescata una frase popular para explicarlo: “un colombiano individualmente puede ser más pilo que un japonés, pero dos colombianos juntos suelen bloquearse frente a dos asiáticos”.
¿Por qué? Porque culturalmente nos cuesta cooperar. Existe el recelo, el miedo a compartir el conocimiento por ego, queriendo ser “el que todo lo sabe” y metiéndole el codo al compañero para brillar solo. Para Helver, el verdadero despegue de un país ocurre cuando el talento individual se rinde ante la disciplina colectiva.
Inspirar la grandeza
Hoy por hoy, Helver prefiere mantener a AC Ingeniería Virtual enfocada en la innovación pura, antes que desgastarse buscando convertirla en una corporación gigante de Silicon Valley para acumular millones en un banco. Si una tecnología estalla y se vuelve un negocio masivo, prefiere crear un spin-off (una ramificación de la empresa), ponérsela en las manos a un gerente duro para que la explote comercialmente y él quedarse en su laboratorio, tirando cabeza, creando y enseñando a sus alumnos.
Po último, el profe Helver deja tres pilares de oro para todos los jóvenes que quieren emprender o innovar en el sector ambiental: berraquera para arrancar, perseverancia para mantenerse, y disciplina en equipo para llegar lejos.
Su legado demuestra que los datos no son fríos ni aburridos; si se usan con ética y bajo la filosofía de la Ingeniería 5.0, el software se convierte en el mapa interactivo para salvar nuestra propia casa: el planeta Tierra.
Entrevistado: Helver Crispiniano Álvarez Castro
Profesión: Ingeniero Químico
Autor: David Felipe Santamaría
Datos de contacto: acingeneriavirtual@hotmail.com / 304 5237679
¡Hola! Para acceder a las actividades de ALUNA debes iniciar sesión con el usuario y contraseña que fue proporcionado a tu institución. Por favor loguéate e inténtalo de nuevo.


