¡Hola! ¿Cómo te encuentras hoy? Mi nombre es Dabrí, y soy un colibrí muy feliz! Bueno…No siempre fue así ¿La razón? Los humanos viven talando nuestros árboles. 

Como podrás ver, soy un ave, y nosotras las aves habitamos en los árboles, igual que muchos otros animales. Pero no somos los únicos que nos beneficiamos de los bosques, los humanos también, ya que las plantas producen oxígeno para que ellos puedan respirar y seguir viviendo… pero al parecer no entendían eso.

Un día estaba volando y buscando deliciosas flores para alimentarme, cuando de repente vi que habían humanos talando árboles, mientras cazaban aves indefensas para venderlas como mascotas. En ese momento mi corazón casi se paraliza y por un segundo me quedé congelado del miedo.

Escapé lo más lejos posible y cuando llegue a mi árbol, mi casa, respiré agitadamente y me dije a mi misma que esto no podía seguir así, ¡debía hacer algo, por más pequeño que fuese!, así que me propuse encontrar a alguien que me pudiera ayudar.

Volé y volé largos kilómetros buscando a un compañero soñador. En medio de esto…¡unos malvados humanos me capturaron y me encerraron en una jaula! Pensé que era mi fin y que jamás iba a ver otra vez los preciosos árboles.

¡Tuve suerte! Una mujer entró a donde me tenían encerrado y me liberó. Su nombre era Claudia, y vi en su mirada el futuro de un mundo mejor. Le conté mis planes para proteger los árboles y ella me escuchó con bastante entusiasmo.

Llenos de esperanza, viajamos a una tierra donde crecían las piñas. Allí el aire estaba aún limpio y el río era hablador. Decidimos construir un inmenso jardín lleno de árboles y flores de todos los colores. Al poco tiempo llegaron  aves que cantaban “tri, tri, tri” llenas de felicidad por el hogar que habían encontrado.

Bastantes personas empezaron a ir a nuestra reserva de aves, porque querían escucharlas cantar sus preciosas baladas a la naturaleza. La gente se fascinaba por el encantador sonido del aire combinado con el de los pájaros y las hojas.

Nos dimos cuenta de que los más pequeños eran el futuro del planeta, así que creamos un equipo de niños que salvan el planeta, en donde día tras día, aprenden todo sobre las aves y como cuidarlas. ¡Ahora todos quieren ser biólogos cuando sean grandes!

¡Bien querido lector! De esta manera concluimos la magnífica historia de Dabrí y Claudia, quienes ahora luchan por conservar los pájaros en todo el mundo! Y recuerda que siempre podemos ser mejores!

Cuento escrito por: Mariangel Pabón Peña.

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