El bosque de las segundas oportunidades
Este cuento está basado en el artículo ¿Larvas de mosca en la comida de mi mascota? Conoce Biofly
Escritora: Camila Torres
Publicado el: 31 de julio de 2026.

El bosque de las segundas oportunidades
—¡No puede ser!
Lina dejó escapar un suspiro tan largo que hasta una mariposa levantó el vuelo. Llevaba toda la mañana buscando al héroe más poderoso del Bosque Esmeralda, pero no había encontrado a nadie. El dragón estaba de vacaciones, el gigante tenía dolor de espalda y la hechicera había colgado un letrero que decía: «Hoy no recibo visitas».
Mientras caminaba sin ánimo, algo cayó sobre su cabeza.
¡Plof!
Era una cáscara de mango.
—A mí me parece deliciosa —dijo una voz diminuta.
Lina levantó la cáscara y descubrió una pequeña larva que la miraba con total tranquilidad.
—¿Tú hablaste?
La larva hizo una elegante reverencia.
—Mucho gusto. Me llamo Lumi.
Lina no pudo evitar reír.
—Perdóname, pero estoy buscando un héroe, no una larva.
—Eso dicen casi todos.
Había algo tan sereno en aquella respuesta que Lina dejó de reír.
Lumi le pidió que la acompañara hasta una enorme montaña de restos de frutas y verduras. El olor era tan fuerte que ambas arrugaron la nariz al mismo tiempo.
—¡Puaj!
Entonces apareció una figura gigantesca. Su vestido estaba hecho de cáscaras y su corona parecía de pan endurecido.
Era la Reina Desperdicio.
Lina dio un paso atrás, preparada para luchar. Sin embargo, la Reina no rugió. Bajó la cabeza y dijo con una voz cansada:
—Ojalá alguien hubiera llegado antes.
Aquellas palabras sorprendieron a Lina más que su enorme tamaño.
—Cada fruta olvidada me hizo crecer. Cada alimento desperdiciado me volvió más fuerte…Yo no nací así.
Lina guardó silencio. Nunca había imaginado que un monstruo pudiera sentirse triste.
Lumi la observó con una sonrisa.
—A veces creemos que los problemas aparecen de la nada, pero casi siempre los vamos construyendo sin darnos cuenta.
Entonces lanzó un silbido.
—¡Tzziii!
Desde todos los rincones del bosque comenzaron a salir cientos de pequeñas larvas. Eran tantas que parecían un río dorado avanzando entre las hojas.
Sin perder un segundo, comenzaron a alimentarse de los restos de comida.
—¡Ñam, ñam, ñam!
Mientras trabajaban, pequeñas chispas doradas iluminaban el bosque.
¡Plin! ¡Plin!
Las montañas de desperdicios fueron desapareciendo y, con ellas, también la enorme Reina. Poco a poco dejó de ser una gigante. Cuando todo terminó, solo quedó una diminuta mosca soldado-negra que abrió sus alas por primera vez y emprendió el vuelo.
Lina siguió su recorrido con la mirada hasta perderla entre los árboles.
Desde aquel día comprendió que el verdadero poder no siempre hace ruido ni ocupa mucho espacio. A veces tiene el tamaño de una pequeña larva capaz de transformar lo que todos consideran basura en una nueva oportunidad para la vida.
Y cuentan que, cuando una fruta cae al suelo del Bosque Esmeralda, ya nadie la mira con desprecio. Siempre aparece una pequeña sombra entre las hojas, y entonces alguien sonríe, porque sabe que incluso aquello que parece perdido puede ayudar a que el bosque vuelva a florecer.
Información del cuento
Este cuento fue escrito por Camila Torres.
El autor de la portada fue Catalina Contreras Portilla.
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