EQUIPO DE DAVINCCI 3D

Crear el futuro sin seguir el molde

¿Alguna vez creíste que la cáscara de una mazorca (almidón de maíz) podría ayudarte a reemplazar la pieza faltante de tu lavadora? Esta es la historia de Miguel Ángel Vargas Tamayo, quien junto Andrés Fuentes y Brayan Rojas, sus amigos recién graduados del colegio, apostaron por emprender con una tecnología emergente en Colombia, y que, con su esfuerzo y dedicación, han ayudado a mejorar la calidad de vida de diferentes personas, a la vez que contribuyen al cuidado del medio ambiente.

Miguel supo desde muy joven que no quería ser un empleado más. Creció en la ciudad de Bucaramanga viendo a sus padres, quienes por más de 32 años han trabajado en su propia empresa del sector construcción, y ese ejemplo marcó su camino. “Después de la pandemia, recién salido del colegio, trabajaba en un restaurante y yo decía ‘esto no es para mí’… Yo quería montar lo mío, así deba esforzarme, pero trabajar para mí”, recuerda el joven empresario. Desde ese momento y con un capital de $270.000 por cada socio —sus amigos del colegio—, se dieron a la tarea de hacer un estudio que les permitiera convertir esa inquietud en una idea concreta.

Después de pensarlo muy bien, les surgió la idea de ayudar a personas y animales que necesiten prótesis en alguna parte de su cuerpo. Sin embargo, el trabajo apenas comenzaba: se capacitaron en diseño, tomaron cursos para aprender sobre el cuerpo humano y sobre el funcionamiento de los músculos. “Queríamos darle solución a problemas cotidianos”. Así nació Davincci 3D, creado desde la imaginación y la determinación de jóvenes con ganas de transformar su entorno.

El equipo de trabajo de Davincci 3D

Aprender desde el error y la perseverancia

Por lo anterior, decidieron que la mejor manera para entrar en este mercado era a partir de la impresión 3D. Esta tecnología permite crear objetos reales a partir de un diseño hecho en computadora. Funciona colocando el material (plástico, resina o metal), una capa encima de otra, hasta formar la figura completa. La máquina “dibuja” el objeto poco a poco en tres dimensiones, siguiendo las instrucciones del diseño digital.

Aunque la impresión 3D ofrece soluciones innovadoras, también presenta retos ambientales, como su alto consumo de energía eléctrica durante los procesos de calentamiento y fabricación. Este impacto podría mitigarse en el futuro mediante el uso de fuentes de energía renovable y el desarrollo de equipos más eficientes, permitiendo que esta tecnología no solo sea útil, sino verdaderamente sostenible.

Miguel comenta que es muy difícil acceder a estas impresoras debido a que son muy costosas, ya que se trata de una tecnología emergente en Colombia. Por esto buscaron diferentes proveedores en China, Japón, Alemania y Estados Unidos. Decidieron que la mejor alternativa era adquirirlas a través de Amazon, ya que con el pago se cubría el costo de envío y de aduana. “Al final conseguir las impresoras fue fácil. ¡Bastante la verdad!”.

Gracias a su formación como técnico en electrónica, electricidad y energías renovables, Miguel y sus colegas ya tenían noción de cómo funcionaban las impresoras. Pero el reto comenzó cuando tuvieron que capacitarse para sacar el mayor provecho posible. La mayoría de los videos que encontraban en internet estaban en chino e inglés, y a la hora de traducirlos, el mensaje no era lo suficientemente claro. “Nos tocó más o menos aprender chino porque la traducción no era exacta y nosotros debíamos saber cómo era el mantenimiento de las máquinas, cómo solucionar problemas, cómo repararlas…”

Diseño de Davincci 3D para la Universidad Santo Tomás
Diseño de Davincci 3D para la Universidad Santo Tomás

Una solución sostenible

Posteriormente llegó el momento de decidir con cuál material se quería trabajar. Tuvieron que estudiar a detalle cuál era el más óptimo de acuerdo a las necesidades del cliente. Pronto descubrieron que a partir de la cáscara del maíz (almidón de maíz) podrían acceder a un material no solo resistente, sino amigable con el planeta. “Nuestra materia prima es el PLA, que es a base de maíz, un aminoácido. La cáscara se descompone, la vuelven polvo, el polvo se convierte en una masa y después la estiran como un hilo”. El ácido poliláctico (PLA) es un polímero derivado de recursos naturales como el maíz, la yuca y la caña de azúcar, y se obtiene a través de la fermentación de azúcares presentes en estos vegetales.

De acuerdo con datos del informe Sostenibilidad en la industria de la Impresión 3D, al menos un 60% de las piezas impresas se fabrican con plásticos convencionales. La mayoría de estos son termoplásticos derivados del petróleo o combinados con aditivos. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) menciona que solo el 9 % de los residuos plásticos
generados en el mundo se recicla, mientras que la mayoría termina en vertederos, es incinerada o evade los sistemas de manejo de residuos, lo que
contribuye a la creciente contaminación ambiental por plásticos.

El PLA a base de maíz es una muy buena opción porque ofrece resistencia y ligereza para los clientes, al tiempo que cuida el planeta. Como proviene de un recurso renovable y biodegradable en condiciones controladas, reduce la generación de residuos contaminantes. Así, cada pieza impresa no solo cumple una función práctica, sino que también aporta a un modelo de producción más sostenible.

Diseño creado por Davincci 3D de un esqueleto de lagarto
Diseño creado por Davincci 3D de un esqueleto de lagarto

La realidad de emprender

Después de haber iniciado, notaron que conseguir clientes era mucho más complicado de lo que creían, y en algún punto del camino no les llegaba trabajo, por lo que los recursos que entraban a Davincci eran limitados. Ante este hecho decidieron que harían turnos para estar en la empresa: mientras unos estaban pendientes de pedidos, los otros trabajaban para conseguir capital. “Decía uno ‘híjole, me van a cortar la luz en la casa y estamos acá todo el día metidos y no llega trabajo’… Se trata de un reto en el que aún seguimos trabajando, porque estamos buscando un ingreso constante que nos permita estar las 24 horas en la empresa” comenta Miguel.

Entre sonrisas, Miguel dice que su verdadera motivación nunca ha sido el dinero, sino ayudar a quien lo necesite. Dice que la mejor parte de su trabajo
siempre ha sido traer felicidad. “Yo soy muy sonriente y me gusta mucho ver sonreír a las personas cuando le podemos dar la solución que estaba buscando al problema. Es una de las cosas que más me satisface”.

Miguel confiesa que la experiencia de su papá los ha salvado de más de una. Dice que con sus consejos han logrado sobrellevar problemas financieros, de comunicaciones, y legales. “Hace poco tuvimos un problema al vender un producto que no era de nosotros. Fue un tema bastante complejo para el
equipo de trabajo y él fue quien me ayudó a solucionarlo… Teníamos que pagar una multa de mucho dinero, entonces dijimos ‘lo dejamos de vender y ya’, pero la demanda seguía. Mi papá me ayudó, me dijo ‘tiene que ir directamente con el empresario dueño de esa patente y comentarle que ustedes son emprendedores’. Así lo hicimos y no pagamos nada, ¡y quedamos muy bien conesa empresa!”.

El camino del emprendedor no es fácil, pero cuando se trabaja con convicción es posible alcanzar las metas propuestas. “Nosotros arriesgamos al momento de montar la empresa. Había días que yo tenía que estar acá en la guardia que no comía. Se trata de lanzarse sin miedo porque la gente se reprime mucho por el miedo rechazo. Entonces, es algo que puedo decir, que se arriesguen sin miedo. Uno ya se vuelve adicto al rechazo”, afirma Miguel.

El joven cuenta una anécdota reciente, donde les propusieron un proyecto enorme ¿El problema? El equipo no tenía el capital necesario para ejecutarlo,
por lo que empezaron a buscar alternativas. Miguel se ‘puso la 10’ y decidió ir aun sector de Bucaramanga donde hay muchas empresas de energía. “Yo un día dije ‘no tenemos el dinero, pues tengo que pedir el favor a ver si alguien colabora y después, ya cuando pueda sacar ese proyecto, yo cancelo’”. Cuenta que ese día recibió al menos unos 100 NO de los empresarios, pero cada vez que pasaba con otro, su discurso mejoraba para poder lograr un SÍ”.

El proyecto apenas comienza, y los jóvenes emprendedores tienen en mente una idea prometedora que aportará a la comunidad y al cuidado del medio ambiente. La idea es adaptar una máquina que convierta las botellas plásticas en materia prima. “Nosotros estamos tratando de suplir esa necesidad de los plásticos con el plástico de botella, que es muy resistente. Queremos lograr utilizarlo en la impresión 3D, en vez de materiales que vengan a base del petróleo. A eso es a lo que apuntamos: a que todos los productos que nosotros saquemos lo podamos desarrollar mediante la utilización de plástico”, afirma Miguel.

La historia de Davincci demuestra que emprender desde el conocimiento, la empatía y la sostenibilidad sí es posible. Miguel y su equipo no solo
transforman materiales, sino también realidades, recordando que las grandes soluciones pueden nacer de ideas simples, del trabajo constante y del valor de arriesgarse
. Porque, a veces, cambiar el mundo comienza con atreverse a imprimir un futuro diferente.

Diseño de Davincci 3D para la premiación de ATILA 2025
Diseño de Davincci 3D para la premiación de ATILA 2025

Entrevistado: Miguel Ángel Vargas Tamayo
Cargo: Técnico en electrónica, electricidad y energías renovables
Datos de contacto: davincci.3d@gmail.com/‪3246559212‬
Escrito por: María Paula Diaz
Villareal

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