Lo que esconden las nubes

Autor: Saul Andrés Suarez Rodríguez

Autor portada: Yhosepth Stevem Colmenares Perez

 

El sol apenas se asomaba entre las montañas de Girón cuando Julieth despertó. Tenía los labios secos y agrietados.

 

—Vaya día el de ayer. Otra vez cortaron el agua —murmuró mientras se levantaba.

 

Abrió la ducha, pero apenas salían un pequeño hilo del preciado líquido. Se arregló rápidamente y salió

hacia el colegio Nieves Cortés Picón. Cuando llegó, las clases ya habían comenzado.

 

—Llegando temprano, ¿eh, Julieth? Toma asiento —comentó el profesor con ironía. Mientras explicaba el ciclo de la lluvia, Julieth dibujaba gotas en su cuaderno.

 

Pensaba en los constantes cortes de agua e intentaba encontrar una solución, pero ninguna idea parecía funcionar.

 

—¡Julieth! ¿Está prestando atención? —exclamó el docente mientras golpeaba el escritorio.

 

¡BAM! El estruendo la sobresaltó y varios compañeros voltearon a mirarla.

 

—Disculpe, profesor. Tengo una duda: ¿por qué nos falta agua si llueve tanto?

 

—Puede haber varias causas. Una de ellas son las obras de los edificios cercanos, que han dañado tuberías—respondió.

Durante el descanso, Julieth fue al baño. Abrió la llave, pero no salió ni una gota. Poco después, la directora anunció por los altavoces la suspensión de las clases debido a la falta de agua. Los estudiantes salieron del colegio y, en la entrada, algunos padres reclamaban por las clases perdidas.

 

De camino a casa, una gota impactó en su frente. Enseguida, un fuerte aguacero cubrió las calles. El agua descendía por las canaletas y corría por el andén. Julieth observó cómo se acumulaba mientras recordaba los grifos secos del colegio.

 

—¿Cómo puede haber tanta agua aquí y faltarnos allá? —se preguntó.

 

Al llegar a casa, buscó en internet alguna forma de aprovechar aquella lluvia.

Después de investigar en varias páginas y foros, encontró el “ekomuro”, un sistema que permitía recolectar agua mediante canaletas y recipientes conectados. Sin embargo, todavía debía averiguar cómo construir uno que sirviera para las necesidades del

colegio.

 

Comenzó con un pequeño prototipo hecho de botellas plásticas de 1,5 litros y filtros sencillos. Los primeros intentos fracasaron: las uniones tenían fugas y las botellas no soportaban el peso. Julieth corrigió las conexiones y reforzó la estructura hasta conseguir que funcionara.

 

Entusiasmada, presentó su propuesta a las directivas para construir una versión más grande y beneficiar también a la comunidad cercana. La institución mostró interés, pero el presupuesto no alcanzaba y las dudas eran muchas.

 

La profesora Suesca decidió apoyarla con sus ahorros y le prestó sus herramientas.

Juntas planearon una estructura de mayor capacidad y sustituyeron las botellas pequeñas por recipientes más grandes de 25 a 60 litros, distribuidos en distintas secciones del sistema.

 

Durante sus ratos libres trabajaron en la parte posterior del colegio. Cuando probaron la instalación, descubrieron que una unión goteaba. Julieth revisó el diseño y, con ayuda de la profesora, la ajustó. En la siguiente prueba, el agua llegó al depósito sin que se repitiera la fuga.

 

Al terminar la construcción, comenzó a llover. Ambas observaron cómo el agua descendía por las canaletas y se acumulaba en el tanque.

 

Tiempo después, una nueva interrupción del suministro puso a prueba el proyecto. El agua recolectada pudo utilizarse para labores de aseo del colegio. Dejaron siempre una reserva para los días sin agua y usaron el resto para regar las plantas, entre ellas la lengua de suegra que sembraron junto al muro para purificar el aire. Además, empezaron a apoyar a las familias vecinas.

 

Julieth recordó aquella mañana en que apenas había conseguido ducharse. Miró el depósito y luego las nubes. La lluvia seguía cayendo, pero ahora parte de aquella agua tenía un destino distinto.

Información del cuento

Colegio Nieves CortésAutor: Joseth Alexander Torres Rincón

Autor portada: Yhosepth Stevem Colmenares Perez

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