Dorothy y los zapatos de plástico

“¡Escrito por Maria Angel Pabón Peña para mis queridos lectores!”

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¡Hola! Me llamo Dorothy, tengo muchos zapatos en mi casa, me encantan los zapatos, mis favoritos son unas zapatillas de un rojo brillante. ¡Creo que son la mayor obsesión en ropa que tengo! ¡Los amo! ¡Son preciosos!

Cuando fui a dormir esa noche, tuve un sueño ¡aterrador! soñé que los zapatos pisoteaban la Tierra.

“¡Pa!” “¡Pa!” “¡Pa!” sonaban las pisadas de los zapatos y la Tierra se limitaba a lloriquear a lágrima viva “pipipipi” porque no tenía cómo defenderse.

Me desperté con el corazón haciendo “¡boom!” “¡boom!” “¡boom!” después de ese espantoso sueño, así que decidí averiguar más acerca del tema, entonces fui a hablar con los peces que vivían en el mar. Ellos me contaron que todos los residuos se desechan al mar, y muchos de ellos eran ropa y zapatos, que contaminan demasiado porque están hechos de caucho y otros materiales.

“Es horrible vivir en esas condiciones” me dijo el pez.

Fue ahí donde empecé a tomar conciencia y emprendí una decisión revolucionaria: ¡haría zapatos amigables con el planeta! Mis amigos me dijeron que estaba loca. “Se te zafó un tornillo, Dorothy” me decía mi amigo el león, pero yo no los escuché. ¡Estaba decidida a salvar al planeta!

Entonces fui a la playa con mi carretilla, caminé por la playa y comencé a recolectar botellas de plástico, ropa y zapatos muy viejos. ¡La llené por completo! Y cuando vi que ya no cabían más cosas en mi carretilla, los llevé a mi casa con mucho esfuerzo, ¡porque pesaba demasiado! Pero logré llegar empapada de sudor.

 Allí comencé a triturar las botellas hasta convertirlas en hilos, lavé la ropa y los zapatos. Luego, llevé esto a mi máquina de coser mágica y “¡chas!” “¡chas!” en un chasquido toda esa basura se convirtió en unos bonitos zapatos.

Hoy en día, muchas personas usan zapatos amigables con el planeta que fabriqué. ¡Hasta mi amigo el león se compró dos pares! A pesar de que no creía en mi idea.

Además, mis amigos los peces están muy felices porque ya no hay basura en su hogar. “¡Gracias, Dorothy!” me dicen cada vez que me ven.

Luego de todo eso, tuve un sueño en el que estaba el planeta, con un color más brillante y hermoso, ¡usando mi marca de zapatos! Eso significaba que había ayudado al planeta, ¡a sus animales y plantas también! 

¿Y adivinen qué?, ¡ahora tengo unas zapatillas rojas nuevas! pero claro, amigables con el planeta De ahí aprendí que debemos ser los mejores amigos de la Tierra, para que así, ¡podamos seguir viviendo en ella!

Desde ese día, el planeta orbita alrededor del sol, más feliz y cómodo, con sus nuevos zapatos amigables, ¡que no los pisotean!

-Hecho por Maria Angel Pabón Peña para mis queridos lectores!-

 

 

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