De la basura a la vivienda: La segunda vida de las botellas de plástico

“¿Ya para qué hago esto si finalmente ya no tengo finca?”. Fernando Llanos, oriundo de Cali, recuerda ese momento como uno de los más inciertos de su vida. Había comprado un terreno a las afueras de Bogotá con un sueño claro: construir la casa para su esposa y sus hijos. En el lugar había una pequeña estructura en guadua deteriorada por el tiempo, una señal de que algo nuevo debía levantarse. Mientras imaginaba cómo hacerlo, empezó a pensar en materiales, en diseños y en la posibilidad de crear bloques que encajaran entre sí como piezas de un rompecabezas. Lo que aún no sabía era que ese proyecto, que parecía solo una solución para su propia vivienda, terminaría convirtiéndose en la base de una idea mucho más grande.

Pero antes de que ese sueño pudiera tomar forma, la realidad lo golpeó de manera inesperada: el territorio donde estaba su finca había sido tomado por grupos paramilitares, y Fernando y su familia terminaron siendo desplazados. “Pero si ya no tienes la finca y tienes la idea… ¿por qué no lo haces para los demás?”, le dijo entonces alguien cercano. Esa pregunta cambiaría el rumbo de su historia.

Empezar de nuevo

Tras el desplazamiento, Fernando y su familia dejaron atrás el terreno donde habían imaginado construir su hogar y emprendieron un nuevo comienzo. Entonces decidió llamar a un tío en Cali y pedirle ayuda. “Le dije que me había pasado lo que me había pasado y que si me podía quedar quince días en su casa”, recuerda. Y lo que comenzó como una estancia temporal terminaría convirtiéndose en una nueva vida. “Ya llevo veinticinco años aquí. No en su casa, claro”, dice entre risas.

Los primeros días estuvieron marcados por la solidaridad familiar y por la urgencia de reconstruir todo desde cero. Fernando y su esposa buscaron empleo mientras intentaban estabilizar la situación del hogar. Después de esas primeras semanas consiguieron trabajo en colegios, pero el calendario jugaba en su contra: aún faltaba tiempo para que iniciaran las clases y, mientras tanto, debían encontrar la forma de sostener a la familia.

La nueva vida empezó con muy poco: colchones en el suelo, un comedor regalado y la ayuda constante de sus familiares, quienes, incluso estando de vacaciones, hicieron lo posible por apoyarlos en ese momento. “Eso lo recuerdo con mucho cariño”, afirma Fernando. “Ellos ayudaron a sostener el grupo familiar cuando más lo necesitábamos”.

Vivienda fabricada con Bloqueplás en Pitalito, Huila.

Cuando una idea encuentra su camino

La idea de los materiales para construir la casa nunca abandonó su mente del todo. “Seguí pensando en el tema de la casa aunque ya no la tenía”. En un principio imaginó utilizar plástico como material de construcción. La idea parecía posible, pero había un obstáculo evidente: el costo. Fernando pensaba en plásticos vírgenes, los únicos que conocía en ese momento, y eran demasiado caros para un proyecto como el que tenía en mente. Fue en medio de esas primeras averiguaciones cuando alguien le mencionó una posibilidad que cambiaría el rumbo de su búsqueda: el plástico podía reciclarse.

Una noche, mientras veía un programa de televisión, encontró una inspiración inesperada. Se trataba de un documental que contaba la historia de una joven canadiense que había logrado desarrollar una forma de incorporar polímeros al asfalto para mejorar su resistencia. “Cuando estaba viendo el programa pensé en el plástico”, cuenta Fernando. “Era una niña muy joven, tal vez tenía 17 o 19 años, y pensé: si ella pudo hacer eso, entonces tal vez el plástico también podría usarse de otra manera”. La idea empezó a tomar forma en su cabeza: en lugar de madera plástica o materiales tradicionales, ¿por qué no intentar desarrollar bloques de construcción a partir de plástico reciclado?

Fernando comenzó entonces un proceso largo de aprendizaje. Investigó, habló con expertos y trató de entender cómo funcionaba el reciclaje de plásticos y qué posibilidades ofrecía ese material. Poco a poco fue encontrando a quienes podían ayudarle a transformar esa idea en algo concreto: alguien que trabajara con plástico reciclado, que pudiera fabricar moldes, y que supiera del proceso industrial necesario para producir una pieza funcional. “Crear algo desde cero implica recorrer muchos caminos”, explica. “Y en ese proceso uno se da cuenta de que las ideas no se construyen estando solo, sino que las va haciendo la gente que uno conoce”.

Aun así, hubo momentos de duda. Después de todo, la idea había nacido para construir una casa en una finca que ya no estaba. “Pensé: ‘¿ya para qué sigo con esto si finalmente ya no tengo la finca?’”, recuerda. La respuesta llegó de forma simple, pero contundente. Alguien cercano le propuso: “Si ya no tienes la finca, pero tienes la idea, ¿por qué no lo haces para los demás?” Fernando entendió que el proyecto podía tener un alcance mucho mayor que su propia vivienda, y decidió seguir adelante.

Tras múltiples pruebas y aprendizajes, finalmente logró desarrollar su primer prototipo: un bloque de construcción fabricado con plástico reciclado. En ese momento lo bautizó Blocar, una pieza que más adelante evolucionaría hasta convertirse en lo que hoy se conoce como Bloqueplás Tipo 1, el primer modelo de su sistema constructivo. Con estos primeros pasos nació Bloqueplás (Grupo Ecoplasso), una iniciativa que transforma residuos plásticos en bloques de construcción modulares utilizados para levantar viviendas, aulas y otros espacios habitables. El sistema aprovecha plástico recuperado que, de otro modo, terminaría acumulado en rellenos sanitarios o contaminando el ambiente, y lo convierte en materiales resistentes que se ensamblan de forma rápida, similar a un sistema de piezas encajables. 

El impacto de Bloqueplás se refleja en la cantidad de residuos que logran reincorporarse al ciclo productivo. Según informes de la ONU, en el mundo se producen más de 400 millones de toneladas de plástico cada año y menos del 10% se recicla, lo que evidencia la magnitud del problema ambiental que representa este material. Bloqueplás utiliza hasta 150kg de plásticos reciclados por cada m² construido, y su proceso de producción no requiere usar agua. De esta manera, la iniciativa no solo contribuye a reducir la contaminación por plásticos, sino que también ofrece una alternativa sostenible y eficiente para la construcción de infraestructura.

Sin embargo, el camino no ha estado libre de obstáculos. Durante años, convencer a las personas de vivir en una casa construida con plástico reciclado parecía una idea extraña. Fernando asegura que la tradición pesa, y la mayoría aún asocia la vivienda con concreto, hierro o ladrillo. Romper con siglos de costumbre arquitectónica no es sencillo. Aun así, los bloques plásticos ofrecen ventajas importantes: son duraderos, ayudan a regular la temperatura, pueden ensamblarse con rapidez e incluso desmontarse para ser trasladados a otro lugar. “Nosotros lo que hacemos es recuperar el medio ambiente sacando los plásticos y convirtiéndolos en un objeto de larga duración y de beneficio para la humanidad. Evitamos un problema y solucionamos otro que es la vivienda”.

Bloques de plástico listos para ser usados en edificaciones, fabricados por Bloqueplás.

De una idea personal a una solución global

La visión de Fernando y del grupo Ecoplasso va mucho más allá de una empresa o de un producto. Su sueño es que cada país pueda transformar sus propios residuos plásticos en soluciones útiles para la sociedad. La idea parece sencilla, pero es ambiciosa en su alcance: instalar plantas que permitan procesar localmente los desechos y convertirlos en materiales de construcción. De esa manera, la basura dejaría de ser un problema para convertirse en una oportunidad, capaz de responder a uno de los desafíos más urgentes del planeta: la vivienda digna.

Para Fernando, el verdadero desafío no está en el material, sino en la forma en que las personas se relacionan con él. “Se demonizó el plástico. El plástico no es malo. Los que hacemos mal somos nosotros porque disponemos mal de él”, asegura. Por eso, Fernando dice que cada persona que conoce el proyecto se convierte en un mensajero de cambio: alguien que entiende que separar correctamente los residuos puede abrir la puerta a nuevas soluciones. Hoy la iniciativa ya tiene presencia en países como México, Estados Unidos, El Salvador, Bolivia, Paraguay, India, República del Congo, Ghana, y continúa expandiéndose. Pero más allá de la tecnología o de los bloques, la historia deja una enseñanza clara: a veces las ideas que parecen imposibles al comienzo son las que terminan transformando el mundo, siempre que alguien tenga la terquedad suficiente para seguir creyendo en ellas. 

Vivienda fabricada con Bloqueplás en La Paila, Valle del Cauca.

Entrevistado: Fernando Llanos.
Presidente de Bloqueplás, músico.
https://bloqueplas.com.co/
Escrito por: María Paula Díaz Villareal.

¡Hola! Para acceder a las actividades ALUNA debes iniciar sesión con el usuario y contraseña que fue proporcionado a tu institución. Por favor loguéate e inténtalo de nuevo.

Scroll al inicio